Ayer, 23 de marzo, se celebró en Bruselas una conferencia entre la UE, Ucrania e Instituciones Financieras Internacionales. En el encuentro también participan empresas gasistas, países no UE, así como representantes de los países miembros. El objetivo de esta conferencia es discutir sobre la modernización del sistema de gasoductos en Ucrania y los pasos a dar para asegurar un suministro sostenible, fiable, eficiente y transparente, que permita.
Ucrania es un país de transito clave en el suministro de gas y petróleo desde Rusia hacia la UE: el 80% de las exportaciones rusas hacia Europa pasan por suelo ucraniano. Lo que convierte a los gasoductos de este país en la columna vertebral del suministro europeo.
Además de ser una estado clave en el sistema de aprovisionamiento energético, Ucrania ha mostrado su deseo de adherirse a la Unión Europea e integrarse a los mercados energéticos del sureste europeo. Por esos motivos la UE pretende que las relaciones con este país sigan creciendo y consolidándose. Para reafirmar esta tesis el comisario de energía Andris Piebalgs ha dicho: “la reciente disputa entre Ucrania y Rusia acerca del gas sólo ha confirmado el rol crucial de Ucrania en la seguridad energética de la UE”
Pero mucho antes del contencioso entre los dos países eslavos de principios de año, la Comisión Europea impulsó, dentro del programa INOGATE para asistencia técnica en el tránsito de gas, una serie de estudios entre 2003 y 2007. Estos informes concluyeron que el sistema de gasoductos ucranianos requería 2,5 billones de euros en inversiones entre 2009-2015 con el fin de seguir operando a los niveles actuales. La relevancia de este hecho fue explícitamente reconocida por el Presidente José Manuel Barroso, el Presidente del Consejo Europeo en ese momento Tony Blair y el Presidente ucraniano Victor Yushenko el primero de diciembre de 2005.
Esta conferencia dará una oportunidad a todos los actores involucrados en el suministro de gas y petróleo a través de Ucrania de discutir la hoja de ruta para la inversiones necesarias que permitan un suministro fiable y eficiente, que mejore la seguridad energética de los miembros de la Unión Europea.
